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La filosofía de inversión que protege el capital de Dunas Capital

 

En un panorama financiero marcado por la incertidumbre geopolítica y las bruscas oscilaciones del mercado, existe una corriente de gestión de inversiones que desafía el dogma tradicional. Mientras la mayoría de gestores buscan capturar los mejores días de subida en bolsa, hay quienes apuestan por una estrategia radicalmente opuesta: evitar los peores días de caída. Esta filosofía se encarna en Dunas Capital, la única gestora de fondos en España especializada por definición en retorno absoluto, cuyo objetivo primordial es garantizar la preservación del capital de sus clientes.

David Angulo, presidente de Dunas Capital, resume su enfoque con una declaración que repite en cada reunión estratégica: «¿Para qué estamos aquí? Para proteger el capital de nuestros clientes. ¿Regla número 2? Volved a la 1. ¿Regla número 3? Revisitad la 1 de nuevo». Esta obsesión por la seguridad se ha traducido en resultados tangibles, especialmente durante años complicados para la inversión tradicional.

El año que cambió todo: 2022 y el despegue definitivo

El ejercicio 2022 pasará a la historia como uno de los más desastrosos para los inversores. Por primera vez, tanto la renta fija como la renta variable cayeron simultáneamente, dejando muy pocas opciones de refugio. Sin embargo, para Dunas Capital fue precisamente su momento de gloria. La gestora experimentó un crecimiento exponencial cuando el resto del sector enfrentaba pérdidas generalizadas. De los diez únicos fondos en España que cerraron el año en positivo, cinco pertenecían a su cartera. Un logro que demuestra la solidez de su estrategia conservadora.

«Es imposible no perder nunca», admite Angulo con realismo, «pero aquí lo importante es recuperarte pronto; es decir, que entre la pérdida y volver al lugar donde estabas pase el menor tiempo posible». Esta capacidad de resiliencia ha atraído a un perfil de cliente muy específico: aseguradoras que representan el 40% de sus 45.000 clientes, bancas privadas que buscan conservar el patrimonio de sus clientes más adinerados (otro 40%), family offices (10%) y clientes directos (10%).

Una cartera diversificada con retornos consistentes

Actualmente, Dunas Capital gestiona cerca de 5.300 millones de euros en activos, de los cuales una quinta parte proviene exclusivamente de 2025. Su buque insignia, el fondo Dunas Valor Prudente, ofrece un retorno anualizado del 3% en los últimos cinco años, mientras que su versión algo más arriesgada, Dunas Valor Flexible, alcanza el 6,25% desde 2021. Estas cifras pueden parecer modestas comparadas con las grandes subidas de los índices tecnológicos, pero la clave está en la consistencia y la ausencia de sustos.

La gestora no se limita a fondos de inversión tradicionales. Entre sus productos alternativos destaca un innovador fondo de inversión en aviones, el primero creado en España, que ha ofrecido rentabilidades de doble dígito. Angulo explica que hace dos décadas las aerolíneas poseían el 100% de sus flotas, mientras que hoy no llegan al 30%. El resto opera bajo régimen de arrendamiento, un mercado en expansión debido a que la demanda anual de 6.000 aviones nuevos supera con creces la capacidad de producción combinada de Airbus y Boeing, limitada a 2.500 unidades.

Más allá de los aviones: renovables, educación y agricultura sostenible

La diversificación de Dunas Capital incluye otros 300 millones de euros en alternativos. Cuentan con un fondo de renovables, otro dedicado a la inversión en colegios privados, y un pequeño fondo de 9 millones de euros que Angulo describe con especial orgullo: el primer fondo artículo 9 genuino de España, centrado en agrobusiness y donde la mitad de los empleados tienen capacidades diferentes. Un producto muy nicho destinado a inversores cualificados, pero que demuestra el compromiso de la gestora con el impacto social real, más allá de las etiquetas ESG de moda.

Además, la firma desarrolla parques logísticos a gran escala, con aproximadamente 4,5 millones de metros cuadrados distribuidos en plantas en Meco, Guadalajara y Noblejas (Toledo). También preparan el lanzamiento de su quinto fondo de infraestructuras, continuando con su estrategia de expansión en activos reales y tangibles.

El debate estratégico: ¿mejores días o peores días?

En el mundo de la gestión de inversiones existen dos escuelas de pensamiento enfrentadas. Los gestores value sostienen que perderse los mejores días de subida en bolsa reduce drásticamente la rentabilidad a largo plazo. Dunas Capital defiende la teoría contraria: evitar los días de mayores caídas incrementa mucho más la rentabilidad acumulada. Esta diferencia filosófica no es baladí. Mientras que perseguir las subidas implica asumir riesgos constantes y exposición a la volatilidad, protegerse de las caídas requiere disciplina, gestión prudente y una renuncia consciente a los rendimientos espectaculares.

Angulo reconoce que su enfoque no garantiza el comportamiento futuro del fondo, pero insiste en que «gestionamos exactamente igual. Haga frío, haga calor o tempestad siempre gestionamos igual y eso te da una consistencia en el tiempo que es muy importante». Esta consistencia metodológica ha sido su mayor activo comercial, especialmente en un sector tan conservador como el asegurador español.

En clave: Por qué importa

El éxito de Dunas Capital revela una tendencia creciente entre inversores institucionales y particulares: la búsqueda de seguridad por encima de rentabilidades extraordinarias. En un contexto donde las grandes tecnológicas concentran buena parte de la capitalización bursátil mundial y los riesgos geopolíticos se multiplican, la gestión defensiva ofrece un refugio valioso. La firma se posiciona estratégicamente ante la mayor transferencia patrimonial de la historia, cuando la generación del baby boom dejará en herencia billones de euros a sus descendientes. Las aseguradoras españolas, cada vez más enfocadas en la gestión de activos, encuentran en Dunas Capital un socio natural que entiende su idiosincrasia conservadora. Su modelo demuestra que es posible invertir en bolsa sin asumir riesgos desmesurados, una lección especialmente valiosa para los ahorradores que priorizan dormir tranquilos sobre batir al mercado.

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